jueves, 24 de febrero de 2011

CONVERSACIONES ESOTÉRICAS VIII

CONVERSACIONES ESOTÉRICAS VIII

La Idea, la Palabra y el Gesto.

Barcelona, el 09 de Junio de 1983

Págs. 1-2

Sra. — Estuve leyendo sobre las manos, que tienen magnetismo para curar…, me gustaría si puedes hablar algo.

Vicente. — Bueno, es un tema como otro cualquiera y todo puede basarse también en la relación que existe entre el pensamiento y la expresión. Todas las personas tienen —fijaos bien— unas actitudes características psicológicas y, luego, como contraparte, físicas, así que la persona habla y no se queda, digamos, inerte en un sentido físico, sino que acompaña siempre sus ideas con ciertas expresiones simbólicas que tienen poder dévico. Y voy a deciros algo más, y es que en los ashramas se enseña la relación que existe entre la idea, la palabra y la actividad de las manos durante una conversación, durante una meditación incluso, y también durante las ceremonias iniciáticas cuando la Jerarquía está actuando como receptáculo de energías superiores y hay una cierta expresión; fijaos bien, cómo pongo las manos… Ya se indica siempre la forma de la copa, o cuándo la persona pide, o cuándo la persona tiene sueño, o cuándo la persona no quiere que se hable, o cuándo dice cuidado, es decir, que es solamente expresar en formas lo que quieren expresar las ideas. Y, naturalmente, la persona que es radiante expresa mucha de esta radiación utilizando el principio físico, digamos, magnético, de lanzar cuando está hablando, energía psíquica con la que está tratando de convencer sin darse cuenta al auditorio. El auditorio, singularmente, un sordomudo, lo quiere decir que con la expresión puede captar casi el significado de cualquier explicación esotérica o exotérica, depende. Por lo tanto, siempre hay relación entre la idea y la acción. Una de estas cosas, por ejemplo, es la posición de las manos; la bendición por ejemplo tiene un poder simbólico, todos los actos, fijaos bien, cuando hablo sin darme cuenta y vosotros también, estamos expresando, tratando de dar fuerza a la idea, no para convencer sino más bien para atraer la atención; se hace de una manera espontánea, nadie te lo enseña porque es uno de los secretos que existe en la naturaleza, en la cual la idea acción van coordinadas. Igual, cuando una persona no tiene gesto o la persona es muy retraída, está dentro de sí misma y no puede salir, los gestos son, digamos, muy … casi que no da gesto, paralizados, queda paralizada la acción de la idea debido a que no tiene expresión en el gesto. Los italianos son personas que gesticulan mucho, están hablando —y los franceses— más con las manos que con la propia palabra; en cambio los nórdicos son muy parcos en la expresión y cuando hacen un gesto lo hacen, casi diría, en forma majestuosa como debería serlo. Y no voy a referirme a la actitud papal cuando bendice, porque para mí este acto ha perdido todo su significado desde que murieron los grandes Papas iniciados, entre ellos Juan XXIII. Lo demás solamente es ya un gesto que se ha hecho habitual pero sin significado alguno, igual que el ritual de la Iglesia, fijaos bien, todo son correlaciones de una idea mística con la expresión exotérica objetiva que es la que ve la masa. El subir, por ejemplo, el Cáliz, cómo introduce el Verbo, todo tiene un significado. Sobre esto casi no me extendería porque son cosas que todos podemos apreciar constantemente, pero que tienen que ver mucho con la expresión subjetiva en la vida objetiva, con la expresión del karma. Muchas personas pierden, por ejemplo, en accidente algún dedo, es un karma, no podrán expresar jamás la idea correctamente, y si la expresan jamás será con aquella virtualidad de la persona que tiene los cinco sentidos de los miembros completos, que está expresando correctamente todo con aquella expresión.

Como veis, son cosas prácticas, de la misma manera que se enseña a los discípulos a ser parcos en la palabra y en la acción, es decir, se le empieza a decir que hable poco y al hablar poco no gesticules demasiado, pero esto se basa en una ley, en un fundamento de economía de fuerzas. La persona que gesticula mucho desarrolla una gran vitalidad pero también pierde mucha energía hablando; la persona que habla demasiado también pierde mucha energía en la palabra; la persona que piensa demasiado, y al pensar me refiero a este tejido de pensamientos que van y vienen dentro de la mente sin poder controlarlos, esto también es un gasto de energía psíquica, a través del sistema nervioso. Por lo tanto, de la misma manera que se enseña en los ashramas a ciertos actos simbólicos, singularmente para reconocerse en el mundo, como hacen los masones, por ejemplo, ciertos hechos rituales. Un masón se reconoce con otro en sus primeras fases con gestos, pone la mano en el corazón, y si hay alguien que ve este gesto enseguida se pone la mano sobre el corazón. Hay otros gestos simbólicos cuando le das la mano a otra persona y sabes que es un iniciado. Bueno, el caso es que son actos simbólicos que no es lo mismo que la gesticulación del hombre corriente o de la masa de los seres humanos, de los cuales nos hemos segregado afortunadamente ya hace tiempo, pero que para aprender los significados ritualísticos de la acción coordinadamente, cerebro y actividad, digamos, a través del cuerpo físico, a través de la expresión, se precisa de una serie de enseñanzas ashrámicas, entre ellas la parquedad de las palabras, la parquedad del hecho.


CONVERSACIONES ESOTÉRICAS

La Pureza del Grupo

Zaragoza, 27 de Diciembre de 1986

Pág. 11

Vicente.— Si a una persona se le da las oportunidades de la acción, se le explica las cosas en forma razonable, se les explica las cosas con amor y consideración y no se da cuenta, no habrá otra alternativa, dependerá de las personas dentro del grupo, sin que ellas se sientan jueces ni los demás culpables, los que deben darse cuenta de la realidad de este grupo y una vez vista la realidad de este grupo puede haber una opción: la opción que realiza la mayoría de grupos pseudoesotéricos que es de reunirse para cambiar impresiones o para explicar experiencias, ausentes completamente de cosas espirituales, es como el “tea clock” de los ingleses, el té de las cinco de la tarde, de reunirse y entonces muy bien, hablar y hablar y tomamos el café y esto, y luego hay un grupo selectivo que hay que cuidar.

Alfredo. — Es que más o menos Mari Carmen apuntaba un poco a esto.

Vicente. — Ya sabía que tenía que venir a dar la respuesta, principalmente me había parecido oportuno de decir que hay que ser muy consecuente.

Alfredo. — O sea, se pueden comentar los libros y aclarar dentro de la poquita luz que puedan...

Vicente. — Exacto, coger un libro, comentarlo y a ver que dicen esas personas.

Alfredo. — Que a lo mejor estas personas ya no se sientan tan excluidas y lo que es relajación, meditación, sean ya seis, siete personas y lo otro sea más una tertulia de juntarse a tomar un café.

Vicente. — Es que realmente es una tertulia entonces.

Alfredo. — Unas dudas, un cómo caminar.

Vicente. — Unas cuantas tazas de té y estamos como los ingleses.

Leonor. — Hay que hacer un par de círculos o tres.

Alfredo. — Es que son muy hormiguitas en ese sentido a la hora de explicar y convencer si verdaderamente...

Vicente. — Entonces ya no son dos grupos esotéricos, uno mayor y otro menor sino una tertulia de amigos, y un grupo esotérico verdadero o que trata...

Alfredo. — Con cuidado, cuidado, y quizás hemos confundido nosotros el término de agrupar a una serie de gente [Exacto] que van más rato y no con la finalidad nuestra en cuanto a...

Vicente.— Entonces a veces, a veces, dentro de un grupo, de una tertulia, puede surgir una persona que por sus propios méritos, por su modo de hacer y comportarse se le pida —como hacen los masones o como hacen los rosacruces— de aislarlo, coger dos personas del grupo y decirle: “Podéis venir con nosotros a este grupo, es un poco más selectivo” y operar con esta persona porque podíamos decir que lo que hablábamos ayer del círculo periférico de los Ashramas son tertulias.

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