jueves, 24 de febrero de 2011

CONVERSACIONES ESOTÉRICAS III

CONVERSACIONES ESOTÉRICAS III

El Sendero de Reconocimiento

Barcelona, 14 de Mayo de 1977

Págs. 1-2

Desde siempre el ser humano ha tratado de descubrir su procedencia. La triple interrogante: ¿quién soy?, ¿de dónde procedo? y ¿adónde me dirijo? Este mandato délfico para todos los seres que aman realmente, descubrir este Yo antes aludido, constituye la norma de todo verdadero investigador y matiza su vida de un peculiar sentido de valores psicológicos que tienen que hacer del hombre corriente un aspirante espiritual, del aspirante un discípulo entrenado en los misterios de la divinidad, y este discípulo se convertirá progresivamente en un iniciado, en uno que comprende exactamente el valor del Yo superior, para culminar, finalmente, en aquello que la tradición esotérica y mística denomina Adeptos o Maestros de Compasión y de Sabiduría. Todos estamos empeñados en esta búsqueda, cada cual según su propio nivel, según su propia medida, según su propia evolución, pues todos estamos sujetos a la ley jerárquica de la evolución y cada cual ve las cosas desde allí, donde esta evolución lo ha situado y desde donde trata de comprender las cosas. Quisiera conversar con ustedes hoy sobre uno de los grandes misterios esotéricos: el que corresponde a este Yo supremo tal como se expresa en un ser humano, entendiendo por ser humano esta entidad psicológica representativa de valores eternos que piensa, que siente y que vive, y que trata constantemente de proyectarse hacia adelante, hendiendo las fronteras que separan el presente del futuro y tratando de comprender desde este punto de tensión los beneficios del pasado con sus tradiciones, recogiendo de la tradición lo mejor, lo que puede ser aprovechado místicamente en el presente para constituir la estructura de un noble futuro. Si ustedes viven atentamente el fluir de los acontecimientos actuales se darán cuenta de una verdad fundamental, en lo que respecta a la evolución suprema del hombre tras la conquista de este Yo ha fracasado la política, la economía y la propia religión, no han sabido encauzar, cada cual dentro de su estructura, esta verdad sencilla que hermana a todos los hombres, y vemos por doquier división política, división económica y división religiosa. De ahí que subsista la lucha de clases, la lucha religiosa, la lucha por la hegemonía de los pueblos, la lucha por obtener los beneficios económicos de la propia civilización técnica que estamos viviendo. Entonces, se impone para la mente organizada de nuestros días, para el hombre que realmente busca la verdad, actuar de una manera distinta a cómo lo ha hecho hasta hoy. Tiene que existir forzosamente una reversión de valores psicológicos y hacer que la psicología moderna se complemente con las verdades esotéricas y hagan que el ser humano se convierta realmente en aquello que debe ser, y se le encare de frente al futuro de acuerdo con el beneficio de un destino que, como digo, es común a todos, y comprendido este razonamiento, el hecho de que ustedes estén aquí puede significar que ustedes están interesados profundamente en descubrir estos valores. Entonces, supongo, casi estoy seguro, que más de una vez ustedes se han preguntado: “¿quién soy, de dónde vengo y a dónde voy?” Y me pregunto hasta qué punto han recibido una adecuada respuesta, una respuesta que satisfaga las ansias de sus almas anhelantes. Entonces, cuando en nuestras conversaciones les hablo del cosmos, poniéndolo casi, por así decirlo, al alcance inmediato de una mente corriente, es porque realmente existe una presión cósmica sobre nuestro planeta que hace que todos sintamos esta Presencia augusta, este Yo supremo, rector de nuestro Universo, a quien llamamos Dios, y que es nuestro único Dios, habida cuenta que nuestra mente finita y nuestro corazón angustiado solamente puede hallar su tesoro dentro del corazón de esta Entidad Divina. Démonos cuenta de que a través del tiempo han habido seres humanos que se han sacrificado por los demás tratando de orientar las mentes y los corazones de los demás hacia estas verdades ocultas, y también tenemos que reconocer que a través del tiempo el ser humano de mente anhelante y de corazón augusto, se ha encontrado sujeto a la presión de las estructuras dominantes en cualquier edad y en cualquier situación, y el hombre que buscaba realmente a Dios, la mayoría de las veces ha sido sacrificado en aras de este ideal que él presentía en lo profundo de su corazón. Siendo este enlace magnético aquello que esotéricamente definimos el Ángel Solar, o el Ángel de la Presencia, o el Yo superior de los teósofos, o el Gran Arquitecto manifestado en el hombre de la masonería, el Cristo universal de las Iglesias cristianas, todo esto nos lleva a un punto dentro de la órbita de nuestras consideraciones, dentro de las cuales exigimos ya por primera vez en la historia planetaria una participación consciente en los misterios de la Divinidad, para ver si es posible reconocer dentro de los repliegues del tiempo y de la historia los datos que deben conectarnos con esta entidad denominada el Ángel Solar. El Ángel Solar ha dado vida y belleza descriptiva a la Leyenda de Prometeo, el liberador de la luz del cosmos para el ser humano, de uno que se ha sacrificado a través de las edades para llevarle a los hombres la antorcha de la fe, que está introducido místicamente en su corazón y que es la esencia de su mente, y que es el inductor de toda posible búsqueda de lo superior. Bien, antiguamente el Ángel Solar era un misterio iniciático, lo mismo que las fórmulas mantrámicas del OM Sagrado, lo mismo que la existencia de los Maestros de Compasión y de Sabiduría, lo mismo que la existencia de la Magia Organizada en nuestro planeta, lo mismo que la solidaridad del cosmos entre sí, y su estrecha vinculación con nuestro Sistema Solar y con nuestro planeta Tierra. Y se dice, que es a través del sacrificio augusto de las grandes entidades cósmicas que a través de las edades lograron la liberación de la luz, las que transportan la luz al hombre, al ser humano. Y, dense cuenta, a pesar de que la orientación cósmica de nuestras disertaciones haga que podamos sentir a veces un temor a estas verdades cósmicas, que es realmente la aprehensión de estas verdades las que pueden hacer fructificar en nuestro corazón la fe ardiente de la búsqueda, entonces, cuando esta fe se convierte en voluntad, podemos decir que hemos creado un hilo de luz que nos contacta, que nos conecta con el Ángel Solar. Entonces, ¿quién es el Ángel Solar realmente?, ¿cuál es su esencia?, ¿cuál es su vinculación?, ¿de dónde procede el Ángel Solar?, ¿y qué relación tiene con nosotros, los seres humanos? Hay, místicamente hablando, una tradición esotérica conducida por todos aquellos que a través del tiempo se sacrificaron y legaron su mensaje de amor y de comprensión para los seres humanos. El sacrificio de las entidades superiores que cíclicamente, tal como esotéricamente se nos dice, encarnan en un cuerpo de materia, ya sea un conjunto de universos, un universo, un planeta, un ser humano, siempre está regido por la Ley de sacrificio, de ahí, que el sólo hecho de haber nacido es un sacrificio de parte del Alma que nos infunde vida, comprensión, afecto, y finalmente resolución. Siempre, desde el ángulo de vista de lo que puede constituir una hipótesis de trabajo mental, se nos asegura, y será la intuición definidamente la que orientará nuestras pesquisas en este sentido, de que el Dios de nuestro Universo –como los Dioses de no importa qué universo en el cosmos – está sujeto también a evolución, que dentro de su elevada esfera de perfección, allende nuestra razón y entendimiento, existe su problema, su lucha, su karma y su destino. Se nos dice, también, que el hecho de que un Logos o un Dios se manifieste es siempre sujetándose a la Ley del sacrificio, el sacrificio místico de la cruz kármica del cual Cristo fue un elevado exponente universal. Entonces, para llegar a la procedencia de nuestro Ángel Solar y para saber cuál es su contacto místico con nosotros, tenemos que remontarnos al principio de los tiempos, al principio de nuestro universo y repetir, aunque sea de paso, lo que hemos dicho aquí en anteriores conversaciones, haciendo hincapié en un punto muy importante, para que nos demos cuenta de lo que significa el karma, que lo estamos orientando siempre en el sentido humano sin darnos cuenta que es una Ley cósmica, y esta Ley cósmica aplicada al Dios de nuestro Universo hace que nos demos cuenta de cómo en el principio de los principios hubo un Universo dentro del cual este Dios al cual reverenciamos adquirió el poder de la inteligencia; se le denomina el 1er Universo de nuestro Logos. Este universo actual, dentro del cual vivimos, nos movemos y tenemos el ser, es la participación activa de los elementos cósmicos del amor, y no es en vano que en nuestro universo Dios es Amor y Dios es Sabiduría, Dios es Compasión y Dios es Sacrificio.


CONVERSACIONES ESOTÉRICAS

El Misterio del Más Allá

Barcelona, 11 de Noviembre de 1978

Págs. 20 - 21

Interlocutor. — En relación al discípulo, o sea, la persona, va pasando por la rueda de nacimientos y muertes para conseguir subir las iniciaciones y conseguir la quinta que es la liberación, entonces, yo me pregunto, la relación que existe entre el Logos Planetario y el hombre es muy diferente, porque el hombre necesita vivir y morir muchas veces para conseguir la liberación, mientras que el Logos Planetario puede conseguir esta quinta iniciación que es tan sólo en una encarnación.

Vicente. — Sí, pero este Logos tendrá que morir y nacer muchas veces también en su plano cósmico, es la ley. Es decir, que cuando contemplamos un firmamento estrellado, contemplamos las constelaciones, contemplamos las estrellas y los planetas que nos circundan, estamos viendo una manifestación, y toda manifestación es kármica, ha tenido que haber un proceso de encarnación para que veamos un mundo en el espacio, y todo el mundo tiene esta expresividad, que es una particularidad de su Logos Planetario. Este Logos Planetario es básico; esta cosa básica de encarnación, esta ley es la ley, porque incluso los Logos, los Dioses se manifiestan a través de la misma ley, acatan la ley. Y cuando se encuentran los iniciados no se dicen: “Hola, ¿qué tal?”, dicen: “Tal es la ley.” Y cuando el Maestro se comunica con sus discípulos: “Yo os doy la paz.”, porque no hay albedrío, porque si hay albedrío la paz para mí, y tú… que es un poquito para ti, pero ya verás… Que es lo que pasa a todos, queremos más para nosotros que para los demás, en la comida y en todo, miramos siempre de reojo el plato del otro si está más lleno que el nuestro, eso lo hacemos todos, ustedes lo saben. Bien, pues entonces, empezando por aquí está todo el proceso de la vida manifestada. Si no hubiese libre albedrío, ¿cómo nos daríamos cuenta de que un plato está más lleno que el otro, o si mi mamá quiere más a mi hermanito que a mí… Estamos siempre eligiendo, estamos siempre mirando, pero siempre con el centro en nosotros mismos, y decimos: “quiere más a él, le da más comida a él.” Y siempre estamos dentro de un campo de situaciones conflictivas por el libre albedrío, por la capacidad de elegir las situaciones, por la capacidad de pensar, por la capacidad de sentir. Cuando el hombre sea la facultad de pensar, la facultad de sentir, la facultad de hablar, habrá otro mundo, no es el nuestro, ¿verdad? Tenemos necesidad de tener facultades, pero facultades de acuerdo con el nivel psicológico que hemos creado. Y, naturalmente, viéndonos a nosotros mismos tenemos un fiel reflejo de lo que es la sociedad, y queremos que la sociedad cambie sin que fundamentalmente cambiemos nosotros. Así que hablamos de paz, hablamos de todo lo que ustedes quieran, y se hacen manifestaciones a favor de esto y lo otro, pero, en el corazón, ¿qué hay? Hay un pulso de masas, dense cuenta. ¿Quién será capaz de segregarse en un sentido total, en un sentido de perder el albedrío de las cosas y quedar en el albedrío de Dios, que es la voluntad pura del individuo? Es difícil, ¿verdad? Lo difícil es lo que hay que atacar, precisamente, porque las cosas fáciles son para las personas que no tienen gran importancia espiritual. La persona que sea espiritual y quiera demostrarlo tendrá que atacar la línea de máxima resistencia, no la línea de mínima resistencia, tendrá que atacar los cimientos del “yo”, sin buscar sus frutos apetecibles ni resultados espectaculares. Tendrá que vivir de acuerdo con la ley, y cuando encuentre autoridad dirá: “Tal es la ley, nos hemos reconocido, hermano.”, como hacen los masones, ¿verdad? Pues algo así. Cada cual tiene su propia característica, cada cual es su propio caso, cada cual es su propio ser, pero a menos que se libere la persona de su afán competitivo y el afán de los valores circunstanciales, o de la ética de las costumbres, o del amparo de la tradición, o estas cosas que nos han enseñado ciertas escuelas esotéricas, no

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