jueves, 24 de febrero de 2011

CONVERSACIONES ESOTÉRICAS VII

CONVERSACIONES ESOTÉRICAS VII

La Política vista a nivel Jerárquico

Barcelona, el 10 de Marzo de 1983

Pág. 7 -8

Otra pregunta. — Quizás hemos hablado siempre de esta dualidad y de los números que de alguna manera vienen a representar el trabajo de evolución del hombre, en todo caso vemos que dentro del trabajo que el Cristo representó en su tiempo, estaba Él como núcleo central y sus 12 discípulos, pero curiosamente dentro de estos 12 discípulos había uno malo o alguien, por decirlo así, que tenía que ser el brazo ejecutor de algún tipo de karma, que fue el Judas histórico. Entonces, me gustaría saber a nivel esotérico o a nivel oculto, qué tipo de papel representa esta personalidad, así como el reiterado número 30, el bautizo a los 30 años, las 30 monedas. ¿Cuál es exactamente las implicaciones esotéricas de estos dos puntos?

Vicente.— Esto hay que tratarlo por analogía, porque jamás se me ha ocurrido pensarlo, pero yo creo que Judas representa un planeta, porque como sabéis "todo es simbólico", y los 12 apóstoles no eran sino representaciones del Zodíaco, y la figura central del Cristo, no es más que la Joya en el Loto, tal como la conocemos en el chakra cardiaco, en el chakra del corazón y que, por lo tanto, cuando surge la figura de Judas que vende a Cristo, hay que pensar lógicamente que se trata del esquema de un planeta que está más obscurecido que los otros. Evidentemente no es un planeta sagrado. Es decir, hay que mirar siempre el asunto, digamos, de una manera muy objetiva, pero siempre buscando la analogía. En cambio la analogía de las 30 monedas por las que Judas vende a Cristo, las 30 miserables monedas, o el bautismo de Cristo en el Jordán a los 30 años, tendrá seguramente un fundamento místico muy importante. Yo creo que es más importante el número 33, por razones lógicas, porque así como el 30 es el principio de una actividad, el 33 que lo podemos ver anunciado en muchos aspectos místicos, representa la culminación de un trabajo. Como sabéis hay 33 segmentos en la columna vertebral, repartidos entre las cervicales, dorsales, lumbares y zona del cóccix; 33 es un número sagrado por excelencia, tenemos que fue a la edad de 33 años cuando murió Cristo en la cruz, según se nos dice históricamente. Sabemos que 33 es un grado superior de la Masonería, el grado 33 ya lleva la Maestría dentro, es el gran Maestre dentro de la Orden Masónica. Sabemos también, que bajo la Esfinge en el desierto hay un altar que está, digamos, que culmina el altar con 33 peldaños. Es muy interesante que nos demos cuenta, que cuando se llega al 33, hay una eclosión de energías que todos utilizamos cuando se despierta ya el centro Sahasrâra, que es cuando todos los 33 segmentos de la columna vertebral están vibrando por un igual, ya no están divididos en los 7 cervicales, los 12 dorsales y los demás hasta llegar a los 4 coxiales, que son precisamente los que caracterizan el karma. Es decir 33, me parece que es la Escalera de Jacob, los 33 peldaños y esas cosas.
Tendrá alguna razón seguramente, el porqué Judas no da 33 monedas —porque es un hombre perfecto—, da 30 monedas, que es digamos el principio del fin de una cosa, el principio de una culminación y esto es interesante, yo creo que es muy interesante ver las cosas desde un punto de vista analógico. No le veo otras confluencias analógicas, pero es importante considerar el número, la matemática y la geometría son los andamiajes de la imaginación del hombre. El hombre no puede imaginar, si no es a base de fórmulas matemáticas y fórmulas geométricas, formas digamos. Además sabemos, —estoy trabajando actualmente en esto—, lo que significa una medida áurea, la medida solar que utilizan los grandes artistas. Según se nos dice fue la culminación del Renacimiento italiano, en donde se dieron algunas de las medidas áureas. La medida áurea o solar es la medida de la creación y los arquetipos y cada especie y cada raza tienen un arquetipo y cada plano tiene un arquetipo y cada planeta tiene un arquetipo y cada sistema solar tiene sus propios arquetipos. Todo esto no es más que una eclosión de la medida solar, de la medida áurea o de los cánones establecidos por la Divinidad para realzar su propósito, su idea y su acción. El propósito o sonido, si queréis, digamos la idea, que es el color, la cualidad, y después viene la forma geométrica que es la apariencia, que es la acción objetiva. Todo esto es muy importante, porque lleva precisamente a comprender muchas de las cosas que ocurren. El porqué la naturaleza en su apariencia es perfecta, porque los devas están trabajando precisamente con las medidas áureas, segregadas de los grandes arquetipos de los reinos y de las especies; y el hombre cuando se pone en contacto con los devas empieza ya a trabajar con las medidas áureas, con estas medidas solares y empieza a ser un dios, porque a igual que Dios crea a base de números y formas geométricas o como decía Platón: "Dios geometriza", utilizando las matemáticas, y es real porque precisamente el aspecto Brahma trabaja con el sonido, con el color y con la forma geométrica y todo esto está dentro del plan organizado, digamos, del sistema solar, con respecto a nuestro planeta; y la analogía —si sabemos utilizar la analogía seremos sabios—nos muestra una fórmula, una medida áurea, un canon estricto, que pertenece a la propia Divinidad. Y a partir de aquí, fijaos en la increíble cantidad de formas geométricas, las vistas y las subjetivas, porque el que contempla un copo de nieve, por ejemplo, una gota de agua al microscopio, un radiomicroscopio, mejor dicho, con la clarividencia, verá un mundo geométrico perfecto. Es la perfección de los devas con relación a la imperfección de la forma del hombre, los devas son perfectos en su organización y el hombre está tratando de ser perfecto en su organización.

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