jueves, 24 de febrero de 2011

CONVERSACIONES ESOTÉRICAS V

CONVERSACIONES ESOTÉRICAS V

La perfecta Condición Meditativa

Barcelona, 10 de Marzo de 1979


Págs. 1-2

Bien, esto solamente para que veamos algunas de las analogías cósmicas en relación con el hombre, teniendo en cuenta que no es en vano que son treinta y tres escalones los que constituyen la Escalera de Jacob. La gran mitología bíblica cuando nos habla del sueño de Jacob que veía bajar por una escalera a los ángeles, él asciende buscando la liberación, y los ángeles que descienden buscando la experiencia humana, estando reflejada en la columna vertebral, (esto) solamente ocurre en el ser humano, démonos cuenta de esta circunstancia, de que el hombre posee treinta y tres segmentos en la columna vertebral porque corresponden al número cósmico; de ahí, por ejemplo el porqué el treinta y tres es la edad de Cristo, simbólicamente hablando; treinta y tres es también es el número mayor de la masonería actuante, el grado masón treinta y tres es el más importante dentro de la masonería, ya de aquí se pasa a ser el Gran Mayor. Y también, si vamos a buscar las analogías, en la esfinge, en el templo de la esfinge, desde el suelo hasta el atrio del templo hay treinta y tres escalones. Esto es simbología pura, pero la simbología es el lenguaje de los iniciados. Así que los iniciados, los hombres que han llegado a la perfección, tienen como suprema maestría del lenguaje el símbolo, se ha perdido ya la palabra hablada, es el símbolo, digan ustedes telepatía, la voz radiante de los ángeles…, es lo mismo, pero, en definitiva, el hombre se proyecta en el espacio, ya no es un dependiente de la fonética del lenguaje sino que va más allá, es un hombre que a través del éter empieza a ejecutar la acción idéntica a la que realizan los ángeles de la naturaleza; se dice que el hombre está predestinado a ser un ángel, el Ángel Solar de la Naturaleza Divina. Pero, en definitiva, lo que interesa en estas reuniones es que nos demos cuenta de que nuestra vida tiene una participación cósmica y que todo cuanto estemos hablando, discutiendo, pensando, ideando o imaginando o recordando, siempre está dentro de un nivel determinado de la Escalera de Jacob que se inicia en el cóccix y termina en la glándula pineal. Es decir, que estamos avanzando constantemente desde lo más bajo hasta lo más elevado de la naturaleza, y el paso que va de lo bajo a lo alto se llama técnicamente El Sendero. Cada cual está en un límite del sendero, en un aspecto determinado del sendero, y para cualificar, para fructificar en cada una de estas escaleras o peldaños del sendero se han creado, han venido a nosotros las técnicas de aproximación a la Divinidad, las técnicas espirituales, las técnicas del vivir, las técnicas del aproximarse a la naturaleza, las técnicas de aproximarse al ser humano, a nuestros hermanos ¿verdad? Todo esto está dentro del término genérico de sendero, ya sea en un sentido místico, ya sea en un sentido esotérico, ya sea en un sentido eminentemente científico, todos estamos avanzando hacia la Divinidad, todos estamos pisando un peldaño definido dentro de la Escalera de Jacob de la Evolución, y cada uno de nosotros ha de ser responsable en este punto donde la naturaleza le ha situado. Es decir, que lo que decimos liberación en el sendero es cuando la persona, sea cual sea el peldaño que ocupa dentro de esta Escalera de Jacob, sabe ser auténticamente libre, se trata de libertad, no depende del nivel, la libertad depende siempre de la conciencia del nivel, la plena conciencia de libertad en este nivel, la manera en cómo se enfrenta a sus problemas en este nivel, y las técnicas no son técnicas por tanto de importación, aunque podemos hablar de técnicas de importación, y podemos hablar de yogas y podemos hablar de cualquier sistema de entrenamiento espiritual porque todo está reglamentado por la ley kármica de la evolución, y todo estamos aquí por esta razón, porque de una u otra manera estamos interesados en comprender acabadamente cuál es el nivel que nos sustenta y cuál es el próximo nivel que es nuestra meta inmediata, siendo esta meta inmediata para nosotros en este momento la liberación. No podemos aspirar a la liberación cósmica como un Dios Cósmico, pero sí podemos ser auténticamente libres en el nivel que nos corresponde vivir, y a esto yo le llamo liberación.


CONVERSACIONES ESOTÉRICAS

Estudio de Nuestro Universo.

Barcelona, el 28 de Mayo de 1981

Págs. 7-8

Ramón. — Yo quería hacerte una pregunta en relación al tema del camino místico y el camino esotérico en cuanto que había dicho que el sistema expectante de silencio interior le parecía que empleaba más el camino místico que el esotérico. Por lo menos aparentemente parece que el camino esotérico sea mentalmente mucho más dinámico, tienes que hacer mántrams, tienes que visualizar cosas, luces, entonces este camino de iniciación que hacen los seres más místicos, más contemplativos, más silenciosos…

Vicente. — Es que aquí hay un proceso. La persona busca algo a través de la meditación y como que busca algo a través de la meditación tiene que utilizar una técnica, de aproximación podríamos decir. Me acuerdo, no sé si os acordáis vosotros en Madrid, que un señor me dijo en una discusión acerca de la palabra, es que la palabra — hablamos del Verbo— y entonces claro... (corte de sonido)... un señor que se extralimitó un poquito, se salió de la órbita, y hablando, porque estaba del silencio y la palabra, pues la palabra cuando surge del silencio será correcta. Es que utilizamos la palabra sin haber establecido el silencio, por lo tanto, las palabras son reactivas y siempre llevan un fondo de agresividad y utilizamos la palabra como mántram para reaccionar contra nuestros semejantes, y todo el mundo queda un poco impresionado porque claro, ¿entonces de qué sirven las meditaciones? La meditación es la técnica para que la persona pueda pensar, sentir y hablar correctamente. Una expresión correcta de lo que es la meditación. Pero les decía también que aquí estamos tratando de vivir, no simplemente de meditar o si queremos establecer una diferenciación entre lo que es la vida y lo que es la meditación. Entonces, decimos: si hay una verdadera vida estamos meditando, si vivimos estamos meditando, pero no siempre cuando meditamos estamos viviendo, estamos pensando simplemente, que no es lo mismo. No sé si me comprenden. Sí que se vive, naturalmente, pero yo me refiero a vivir con plenitud, porque la persona menos organizada que yo en el sentido esotérico, casi no habrá ninguna persona, pero porque partiendo de una base, que es la base de que si yo estoy viviendo muy atentamente estoy haciendo un trabajo selectivo de meditación, porque me fijo en todo y la mayoría de personas están pendientes todo el día de lo que van a hacer, o de lo que hicieron, o de lo que harán. Daos cuenta del proceso. Entonces, si la persona vive tan ausente de sí mismo que está viviendo intensamente todos los momentos, está viviendo creando una plenitud interior y al propio tiempo cosechando una experiencia espiritual, que se refleja en todas sus expresiones. Si una persona espiritual, una persona esotérica, no tiene una vida llena no la puede comunicar, que es lo que hay que mirar en el esoterista o en el discípulo o en el pretendido gurú, porque hemos hablado también del sentido de la radiación, cómo se convierte un discípulo en un argonauta del espíritu y después se convierte en un curador esotérico, porque todo viene junto, porque el Taumaturgo —el Taumaturgo es el mago blanco— puede curar simplemente, no poniendo la mano sino con su sola presencia.
Yo me acuerdo, que es una cosa que voy a revelar ya que la tenía pensada para la reunión de los Amigos de la India, que es el próximo miércoles, estaba diciendo que San Francisco de Asís tenía su pequeña comunidad y había un monje joven que estaba muy ansioso por predicar, y un día San Francisco le dice: "Oye vamos a predicar al pueblo vecino" y aquel se hinchó de gloria y de alegría, porque iba a predicar con San Francisco de Asís. Iban por la plaza en silencio y él mirando a su Maestro, se meten por las calles en silencio, sin decir nada, se meten en el templo sin decir nada y salen al campo y el monje joven dice: "Maestro no hemos predicado" y San Francisco le contesta: "Hoy si que hemos predicado". Con el silencio hemos demostrado el Reino de Dios, que no siempre está en las palabras, dice que es más importante el Reino de Dios que la palabra. Ahora bien, si tú tienes el Reino de Dios lo demás viene por añadidura y vienen las palabras a través añadidas. Si tú alcanzas el silencio viene automáticamente el Verbo, la Palabra, es su consecuencia inmediata, porque el silencio refleja el propósito de Dios y la palabra es el mántram de creación: "Hágase la luz" y las demás palabras que constituyen la gran sinfonía del Universo. Porque el Tibetano dice en una de sus expresiones: "Dios está dando un mensaje al Cosmos". Está dando un discurso. El discurso con sus variadas notas es el Universo, y él debe estar hablando pero le sale sin esfuerzo de la capacidad mística del silencio. Y está hablando a los Éteres, está hablando a los Ángeles, está hablando a los Devas, está hablando a los Maestros, está hablando a la Humanidad y está hablando a los Reinos, a las especies vivientes. Y cada cual tiene su propia nota y cada vez que da un discurso con una nota toca aquel un Reino. Eso es la evolución. Luego hay una relación cósmica, porque les decía: "Ustedes están aquí constituyendo una familia", pero es que el Universo es una familia y el Cosmos es una familia y todos estamos dentro de esta cosmología cósmica o esta gran familia de entidades cósmicas que están tratando de reflejar cada cual a su medida el Amor y la Fraternidad y Justicia.

En la vida con pocos argumentos se pueden alcanzar todos sus significados, para mí que lo que nos pasa es que tenemos demasiados argumentos para expresar nuestra vida. Y para mí cuando captamos la idea principal lo demás no tiene importancia. Es captar la idea principal, o lo que diría un masón-esotérico: "Recobrar la palabra perdida"; esto constituye parte del gran Misterio de la Iniciación, que en cada iniciación recuperas parte de la palabra perdida, de aquello que tu oíste cuando surgiste de la nada, de aquella voz que Dios te lanzó: "Hágase la Luz del día y te crea los Reinos", "hágase la Luz y crea los Reinos, hágase la Luz y lo verá todo". Pues aquella palabra ha quedado dentro de los misterios últimos del ser y llega un momento en que recuerda con amabilidad y al propio tiempo con una sensación de familiaridad aquellas palabras que son reveladas en el momento de la Iniciación.

Lo interesante es recordar precisamente, pero sin esfuerzo. Ya no se trata de la memoria de un hecho pasado, de quién he sido y la pretensión de quien seré, porque daos cuenta que hay aquí una especie de ilusión de grandes proporciones, que son como de toda la humanidad. Que todo el mundo cuando piensa en el pasado se cree que ha sido una persona muy importante y todo el mundo se cree ser importante, y no basta que te digan quien has sido, por ejemplo un basurero por las calles de Londres sino que quieres que te digan que has sido Jesucristo o Pablo de Tarso. No hay ningún médium que no diga que no es Jesucristo o Santa Teresa o que es cualquier santo conocido.

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