jueves, 24 de febrero de 2011

LOS MISTERIOS DE SHAMBALLA III

LOS MISTERIOS DE SHAMBALLA III

Las Escuelas de Entrenamiento Espiritual y sus Niveles

Barcelona, 19 de Noviembre de 1986

Pág. 3

Dentro de las escuelas esotéricas del mundo, ¿cuántas hay que estén realmente enlazadas con algún ashrama de la Jerarquía, donde existen realmente discípulos preparados para dar a conocer la ley y el orden que rigen el Universo?, ¿conocemos algunas de estas escuelas?, ¿ha cumplido, por ejemplo, la Orden Rosacruz, la Masonería o cualquier orden más o menos secreta, el dictado de las estrellas en el corazón? Si hubiesen cumplido las leyes tal como fueron escritas por el propio Logos al principio del Universo, no habría dificultades en el mundo. La dificultad nace del esfuerzo, entonces, para pasar del conocimiento intelectual a la intuición espiritual debemos negar el esfuerzo, ¿qué es el esfuerzo en todo caso?

Detrás del esfuerzo hay siempre temor, hay desolación, hay miedo constante, arrostrar la inseguridad que produce la nada, la nada de Shamballa, porque cuando dejamos la mente completamente en manos de Dios, Dios llena esta mente vacía con la plenitud de sus ideas, de sus intenciones, y esto es realmente intuición. Debemos pasar del intelecto a la intuición como antes pasamos de la ignorancia al intelecto, así sí se puede emplear el término ignorancia y pasar de aspirantes a discípulos y de discípulos a iniciados.

La iniciación es la suma de muchos esfuerzos que hemos realizado a través de las edades, y cuando hemos recibido ciertas iniciaciones, la propia comprensión de esta iniciación nos indica que hay que cesar el esfuerzo. Hasta aquí estamos creando una serie de dificultades, problemas y murallas entre nosotros y Shamballa, porque Shamballa exige la dejación total del esfuerzo, que es la dejación total de cualquier tipo de ambición humana. ¿Seremos capaces de realizarlo? Esta es la gran interrogante, y esta es precisamente la norma a adoptar para aquellos que a través del aula de la analogía, puedan pasar del campo del conocimiento al campo inmenso de la intuición, y convertirse en verdaderos conocedores de la ley y, al mismo tiempo, en personas capaces de experimentar la ley y cumplir adecuadamente los requisitos escritos por el Señor del Mundo desde el principio de las edades.

Hablamos del Señor del Mundo, ¿qué es para nosotros el Señor del Mundo, una simple figura que pueda ser fotografiada como ha sido fotografiado el Señor Maitreya, o el Mahachohan, o los demás Maestros de Compasión y Sabiduría?




LOS MISTERIOS DE SHAMBALLA

El Discipulado y la Acción Creadora

Barcelona, 4 de Noviembre de 1987


Págs. 8 -9

Leonor. — ¿No puede ser que la Jerarquía hable del plano de los grupos, de la era de los grupos, marcando pautas para el mañana, porque de momento las personas tenemos demasiada personalidad propia? Todavía los grupos se deshacen en todas partes, los partidos políticos también, todo se deshace, porque las personas tienen demasiada personalidad, es decir, el pequeño yo que actúa, pero está muy bien que marque el camino para llegar un día a los verdaderos grupos por afinidad de las almas, esto tiene que decirse, pero al decirse no quiere decir que sea ahora mismo, ahora mismo todavía hay pequeños grupos por esta afinidad, aquellos entre amigos, hay muchas cosas así, ya no quiero hablar de lo que he hablado siempre, sobre los verdaderos grupos, como la auténtica masonería, no hablo de la masonería actual, pero como tenían así más bien por afinidad de sentimientos, de comprensión, de inteligencia quizás, de muchas cosas, pero, entonces, esto ya es una cosa demasiado clandestina, demasiado privada, y que tiene también sus faltas y sus fallos, pero creo que ahora se marca la era de los grupos, pero es para marcarla, para que vayamos hacia ella, pero todavía no, todavía no nos podemos hacer una idea. Cuando menos hay que decirlo todo, no hay que desengañarse, pero hay que ir en camino para podernos construir muy bien.
Vicente. — Supongamos que vayamos a crear un camino para los grupos, y esto lo está haciendo la Jerarquía, lo están haciendo las personas rectamente orientadas, pero, ¿será suficiente que marquen un camino y que la gente dócilmente siga este camino? Hoy día la Jerarquía no está marcando caminos, está insinuando solamente ideas a los discípulos, los discípulos no marcarán tampoco caminos para los grupos, marcarán una intención creadora, que si es seguida por muchos seres humanos y estos seres humanos están en afinidad, podrán constituir un grupo, pero entiendan ustedes que ningún grupo podrá subsistir y tener éxito en el mundo físico si sus componentes no están integrados espiritualmente, lo cual significa que de una u otra manera, o en cierta manera, o hasta cierto punto, habrán logrado establecer un poco de soledad dentro de ellos, soledad espiritual, ¿verdad?, un remanso de paz en su vida psicológica agitada. La gente está muy interesada en que le marquen un camino, que le señalen unos sistemas de entrenamiento, unas disciplinas y un buen cimiento para seguirlas, y esto es muy fácil, y ha sido seguido este sistema, esta disciplina hasta aquí, ¿y qué ha salido como consecuencia?, una esterilidad social de ritmo comunitario mundial, lo que decíamos antes, la política, la economía, la propia religión han fracasado, ¿por qué?, porque no ha habido integración ni en los políticos, ni en los economistas, ni en los psicólogos, ni en los religiosos, no ha habido ningún tipo de integración, si no, todo se hubiera comportado correctamente. La corrupción en todos los órdenes está a la orden del día, ¿dónde esta la ley, el orden y el equilibrio?, ¿dónde está el propósito solemne de los discípulos?, y ¿qué hacemos nosotros como discípulos en ciernes sino aceptarnos para poder lograr esta hegemonía grupal o social?, ó ¿nos comportamos en todos los momentos como nos comportamos aquí con esta serenidad, con esta expectación? Cuando salgamos de aquí quizás olvidemos completamente esto y, entonces, viene la fricción con la sociedad que nos rodea, con sus problemas, con sus crisis, con sus dificultades. Y esto exigirá de nosotros una gran impersonalidad, una gran humildad, una gran adaptación al medio para poder subsistir sin reacciones, el que nos adaptemos al medio no quiere decir que transijamos con este medio sino simplemente porque es la única manera de no estar controlado, porque no hay integración, simplemente, nos herimos mutuamente, seguimos una acción distinta de la que marca el propósito, y después, naturalmente, nos arrepentimos, pero ¿qué hemos dicho en otras partes de nuestras conferencias sobre el arrepentimiento?, ¿no hay algo más falso que el arrepentimiento?, porque el arrepentimiento no cura las llagas que hemos infligido, que aunque nos arrepintamos y pidamos perdón, ¿de qué sirve el perdón, si todo queda escrito ya para siempre en el éter, creando el material con el cual se confeccionará el karma del futuro? Hay que ser muy consecuentes y muy lógicos, esotéricamente hay que ser muy científico y muy lógico, aunque a una escala, a una medida superior a la que venimos siendo habituales.


LOS MISTERIOS DE SHAMBALLA

El Centro Místico de  Shamballa

-Conferencias en Argentina –

Biblioteca de Tristán González

Buenos Aires, 13 de Octubre de 1985

Pág.3

Interlocutor. — Sr. Anglada, la pregunta es la siguiente: ¿Cuál es la diferencia entre "Agharta", en el Desierto de Gobi y "Shamballa"?

Vicente. — Vamos a analizar ésta rápidamente... "Agharta", "Shangri Lha" y el "Avallón", de los buscadores de la verdad a través del Gran Rey Argos, los Argonautas del Espíritu, los Caballeros Templarios, los Caballeros de la Tabla Redonda, las Logias Masónicas, todos los sistemas tradicionales de búsqueda de la verdad, se basan siempre en esta realidad mística de la búsqueda del Centro Espiritual. "Agharta", "Shangri Lha", la Ciudad de las Siete Puertas, el Santo Grial, son la misma cosa, son formas distintas de apreciar una sola y única Verdad: este Centro Incluyente en donde la Voluntad de Dios es conocida y que contiene aquella tremenda Voluntad que sólo los Maestros conocen y sirven. No hay diferencia en esencia, sólo existe una forma. Como sucede con todas las religiones, todas las creencias, todas las filosofías y todos los credos; todos buscan a Dios y lo buscan por diferentes caminos. Pero Dios el Único, es inconmovible, inconmensurable, no constituye una meta de llegada de ninguna de estas partes que tratan de buscarle. Está más allá. Sólo cuando el hombre se ha liberado de la forma, del condicionamiento de la búsqueda, es cuando Dios, la Verdad, " Shamballa", se nos revela.

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