jueves, 24 de febrero de 2011

CONVERSACIONES ESOTÉRICAS I

CONVERSACIONES ESOTÉRICAS I

El Proceso de Transmutación de la Substancia

Barcelona, 12 de Abril de 1975

Pág. 14

Interlocutor.— Tenemos o vivimos un poco bajo la influencia de los asuras y de los devas, según está el mundo parece que hay más cantidad de gente mala, con las guerras y todo, ¿es que los asuras tienen más fuerza que los devas sobre la mente humana?
Vicente.— Bueno, es que no se trata de que los asuras o los demonios tengan más influencia que los ángeles o los devas, sino que el hombre virtualmente por su poder invocativo, según su estado de evolución y según los humores del ánimo, atraerá, o bien asuras o devas; (es real) que existe por ejemplo una atracción de asuras en cantidad considerable, asuras es el nombre de estas fuerzas de la naturaleza que desconocemos pero que constituyen una de las vidas de algunos de los elementos de la naturaleza. Es decir, que cuando hablamos del ángel y del demonio dentro del hombre, estamos hablando de que existen realmente fuerzas en el éter, y que nosotros podemos monopolizarlas, y que no existe ninguna forma de pensamiento que no esté habitada por un deva o por un asura, siendo los asuras un aspecto inferior de los devas, una jerarquía de devas.

Sra.— Lo que nosotros consideramos como el bien y el mal.

Vicente.— Exacto. Es decir, que vamos bajando de gradación y encontramos los elementales de la naturaleza, ¿o es que creen ustedes que las piedras o las plantas y el agua se construyen por si solas? Son esos elementos que crean el agua, son ellos los que vitalizan la atmósfera, los que dan vitalidad al fuego, y naturalmente, la persona que es capaz de integrarse a sí misma, integra a sí y en sí a los cuatro elementos de la naturaleza, y tiene poder sobre la tierra, sobre el agua, sobre el aire y sobre el fuego. Un mago —un mago blanco y un mago negro también con poderes—, puede encender y apagar la luz a voluntad, puede andar por encima de las aguas, puede romper algo a distancia por el poder de la mente, que no es más que crear un campo magnético de asuras, que trabajan con las fuerzas elementales de la naturaleza, o puede crear el misticismo de la levitación, o puede crear también el contacto angélico en los altos niveles del sistema solar. Somos creadores siempre, pero distingamos constantemente que dentro de nosotros y en el fondo del corazón hay la posibilidad del bien y del mal, y que si vamos avanzando en el camino del bien atraeremos a nosotros los devas, los ángeles del Señor, los elementos benéficos de la naturaleza, y que si trabajamos en el aspecto negativo con los malos pensamientos, emociones indeseables y errónea conducta, estaremos repletos, rebosantes, en nuestra aura de asuras o de demonios. Pero no tengan miedo a la palabra, porque es científicamente —vamos a analizarlo en un sentido puramente científico y no desde el ángulo de la tradición—, y fíjense bien, que todas las iglesias del mundo, y no hay ceremonia alguna ritualística ya sea de la masonería o de cualquier aspecto de síntesis, que no esté trabajando con estos elementos y que no utilice el incienso, o el sándalo o las campanas, ¿por qué? Porque el ruido, el aroma, atraen, se han preguntado alguna vez por qué existe el incienso en las iglesias, o en los ritos religiosos, o en los ritos mágicos, y la espada, la cruz y la campana son símbolos mágicos para atraer estas fuerzas de la naturaleza. ¿Por qué perdura una religión a pesar de que su actuación a veces sea incorrecta?, por la fuerza del ritual, y el ritual al atraer ángeles en cada momento del ritual o de la ceremonia, está creando un campo magnético que ayuda a la totalidad de aquella creencia religiosa o iglesia. Por lo tanto, estamos llevando las cosas a un punto en que no vamos a participar en ningún acto social y humano que no contemos de antemano con la fuerza de la naturaleza, con esta fuerza que se agita en los éteres y de los cuales somos responsables, porque muchas veces son fuerzas ciegas y pueden cegarnos.

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